Poema 7 · Edición 2026
Te recuerdo en la geometría del viento
Muros empedrados con flores que no saben su nombre, el viento las recita al revés, sueños que se desprenden como cáscaras de luna. Hay un hilo que no se corta: entre la grieta y la raíz, entre el susurro y la piedra que espera. Los ancianos hablan de amor como de un río que ya no lleva agua pero sí sal, y en cada palabra, un mapa de manos. Vastos bosques que se despliegan como pergaminos donde el tiempo no escribe, solo respira, y las hojas son páginas sin tinta. Largas playas que se estiran hasta borrar el horizonte, donde la marea guarda lo que el olvido se niega a nombrar. Te recuerdo. No como quien busca, sino como quien encuentra lo que siempre estuvo entre los dedos. el viento (sin dirección) las flores (sin calendario) la piedra (sin memoria) se cruzan en un umbral que solo existe cuando dejamos de buscarlo. Los sueños no piden permiso, se cuelan por la rendija del reloj, y tejen con hilo invisible. Bosques y playas se funden en un solo aliento, donde el amor de los viejos es la raíz que sostiene el aire. Te recuerdo. Y en esa repetición, el muro florece, el viento se detiene, el bosque exhala, la playa se vuelve espejo. Todo vuelve. Nada se pierde. Solo se transforma en lo que llevamos dentro.
Materiales de apoyo
Versos destacados, puntuaciones y análisis
Explore los materiales críticos asociados al poema: versos señalados por el jurado, puntuaciones, comentarios y veredictos.
Verso más mencionado por el jurado
«No como quien busca, sino como quien encuentra lo que siempre estuvo entre los dedos.»
4 selecciones.
Otros versos mencionados
«Los ancianos hablan de amor como de un río que ya no lleva agua pero sí sal»
3 selecciones.
«Los sueños no piden permiso, se cuelan por la rendija del reloj.»
Veredictos y análisis
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